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Envía UGANDA al 28011 y

el importe íntegro 1,2€ será donado a los niños

Coste 1.2 € i.inc SMS SOLIDARIO OT Digital Virgo España S.A.
Teléfono 900907083 Ap Correos 47081 28080 MADRID info@digitalvirgo.com.es

Nuestra Misión

Colaboramos para solucionar la dramática realidad que viven miles de niños ugandeses: familias rotas, muerte de sus padres, abusos, enfermedades…

Babies Uganda es...

Una Asociación sin ánimo de lucro de Cooperación Internacional para el Desarrollo, constituida en marzo de 2012.

Colaboramos...

Para solucionar la dramática realidad que viven miles de niños ugandeses: familias rotas, abandono, muerte de sus padres por SIDA, abusos, enfermedades…

Ayudamos en...

En la Casa de Acogida “Purpose Babies Home” Los niños llegan aquí en situaciones de malnutrición, enfermedades o abandono. En los primeros días, se les dan los cuidados médicos necesarios y se evalúa su situación.

Ofrecemos Puestos de Trabajos...

Una pieza fundamental de la Casa son nuestras queridas Aunties. Son mujeres ugandesas que además de encargarse de limpiar, cocinar y lavar proporcionan ese cariño y esa figura maternal a cambio de un salario.

Necesitamos tu ayuda...

Nuestra actividad se desarrolla en la zona de Entebbe, en Uganda, en el centro de África y pegaditos al Lago Victoria.

NUESTRO PRINCIPAL PROYECTO ES LA EDUDACIÓN DE LOS NIÑOS.

AHORA PUEDES COLABORAR DESDE 1€ AL DÍA,
TODO SUMA… ¡AYÚDALOS!

TEAMER

Lo que Hacemos

Salvarles de la miseria

Todo suele empezar con la llamada telefónica de las Autoridades a Remmie, la directora del orfanato, pidiéndole si puede acoger a un niño que ha sido abandonado, o que su familia no puede o no quiere hacerse cargo. A partir de ese momento, el niño llega a la Casa donde es recibido por las Aunties y por el resto de los niños como uno más de la familia. Se le hace un chequeo médico nada más llegar para comprobar su estado de salud, y ya se incorpora a la vida diaria de la Casa donde no le faltará comida, cama, educación, salud, y sobre todo, el enorme cariño y protección que las Aunties brindan de corazón a todos los niños que llegan. Llegar a Babies Uganda, supone para ellos dar un giro radical a su destino, supone pasar de la miseria, a la esperanza de un futuro digo.

Asegurarles la mejor Educación

Una de nuestras prioridades fundamentales y una de las más caras, es que los niños de Babies Uganda tengan acceso a una educación de calidad que les convierta en futuros embajadores de su país, tanto dentro como quien sabe si quizás fuera de sus fronteras. El futuro de un país como Uganda, pasa por la escolarización de los millones de niños que crecen sin ella. Nuestros niños están escolarizados a partir de los tres años. En la casa tenemos una pequeña escuela a la que asisten hasta que cumplen seis años. Además, a nuestra escuela, también acuden niños de los alrededores, lo cual supone una fuente de ingresos adicional. Cuando cumplen seis añitos, nuestros niños pasan al Victoria Montessori School, un colegio en régimen de internado, donde continúan con su educación y cuyos costes son también sufragados por la Babies Home. “La educación es el arma más potente que puedes utilizar para cambiar el mundo”
– Nelson Mandela-

Recaudar Fondos

La verdad es que nos hemos encontrado con tanta gente solidaria…; tengo que decir que nos estamos sintiendo muy arropadas por nuestros amigos, amigos de nuestros amigos y familia. Estamos poniendo en marcha una gran familia de padrinos y madrinas que con su ayuda mensual nos permitirán mandar a nuestros niños dinero para que tengan comida, cuidados de las Aunties y educación. Con todo esto, les aseguramos un futuro digno. Este es el pilar de nuestra organización, sin ellos este proyecto no sería viable. Además, durante el año vamos a hacer muchas cosas puntuales para recaudar fondos: tenemos lotería de navidad donde 1 € de cada participación va íntegro a los niños, calendarios, haremos una cena solidaria, mercadillos y todo lo que se nos vaya ocurriendo con la finalidad de seguir creciendo en ayudas no solo para este orfanato, sino también porque tenemos la ilusión de crecer con vosotros y poder ayudar a más niños en un futuro próximo. Os animamos a empezar a formar parte de esta gran familia. Os esperamos.

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¡UN RETO, UNA FINALIDAD.... COLABORA! La educación es la base fundamental para el futuro de los peques, por eso es tan importante vuestra ayuda.

BabiesUganda

Pasa y conoce a los protagonistas, mira dónde viven y cómo están cambiado su vida…  ¡Ayúdanos a conseguir más sonrisas!

0HUÉRFANOS
0NIÑOS QUE VIVEN CON VIH
0% DE LA POBLACIÓN VIVE CON MENOS DE 1,16€ AL DÍA
0POR MIL TASA DE MORTALIDAD MENORES DE 5 AÑOS

¿DÓNDE ESTÁ LA CASA?

Uganda es una zona extensa y rural muy abandonada por la administración, con muchas escuelas sin agua o letrinas. La mayoría de la población vive de la agricultura de subsistencias, con familias muy numerosas y viviendas sin condiciones higiénicas adecuadas.

EMPRESAS AMIGAS…

Si quieres ayudarnos además de mejorar la imagen corporativa de tu empresa, aquí te proponemos algunas opciones. Pasarás a formar parte de nuestras Empresas Amigas, publicaremos tu logo en nuestra web, y daremos difusión a tu colaboración en nuestras RRSS.

TODO SUMA...

Últimas Noticias 

Sigue el día a día de la organización. Noticias, actualidad... ¡no te olvides de compartir!

Newsletter Marzo 2017

22 marzo, 2017
NEWS LETTER marzo 2017

Porqué Michelle ahora es Mirembe

10 marzo, 2017
Si tuviera que contaros toda mi experiencia desde que la Perla de África se convirtiera en mi casa, probablemente acabaríais leyendo un libro. Porque aquí, no hay dos días iguales y en cada día hay algo de aventura. Como no hay lugar perfecto en el mundo, además de momentos preciosos también ha habido momentos no tan buenos. En estos dos meses que llevo aquí, más de una vez mis ojos han visto situaciones que me han roto el corazón. Sin embargo, me han hecho más fuerte psicológicamente y me han recordado lo diminutos que son los problemas del “mundo civilizado”. Pero si me cruzase con alguien en la calle y sólo tuviera unos minutos para contarle mi experiencia en Uganda, le contaría que… Aquí he aprendido que no hace falta ser hermanos de sangre para quererse. Y yo sólo espero que si algún día tengo hijos biológicos, se cuiden entre ellos y se quieran al menos la mitad de lo que ellos lo hacen. En mis 22 años, jamás he visto a niños tan cariñosos como estos babies.  He de decir que antes de venir aquí,  me había repetido una y otra vez que iba a un orfanato con obviamente, niños huérfanos. Sinceramente, no entendí lo que verdaderamente eso significaba. Hasta que en mi primera noche, les puse el pijamita después del baño, los ves   tan monos, les das la leche antes de dormir… Y  de repente, te das cuenta de que estos niños no tienen ni madre, ni padre, ni abuela, ni tía para que le den leche antes de dormir y las buenas noches, como mis padres siempre lo hicieron conmigo. Fue entonces que entendí el verdadero significado de huérfano. Me sentí muy afortunada por estar aquí cuando nació Kikaya, con la llegada de la primera niña, Mirembe. Su nombre original era Michelle, pero decidimos cambiarlo a “Mirembe Michelle”, que significa “con mucha paz” en luganda. Todos aquellos que la conoceréis en un futuro, entenderéis por qué. Antes de llegar a nosotros, ella había pasado dos noches en la cárcel con su madre y puedo decir que nunca he visto a un niña tan calmada. Y cómo Tony lo dijo, cuando la puerta se abrió y el entraba con Mirembe en su coche, en ese preciso momento, nacía el hogar de KIKAYA. Por último, a esa persona le contaría un acontecimiento de esta semana que me ha hecho muy pero que muy feliz. Una de nuestras Aunties, Joan, ha dado a luz a Jemima Elvi. Ella trabajó, y bastante duro, en la Babies Home hasta la noche antes de ir al hospital. Ella es madre soltera, pues el padre del bebé se marchó cuando se enteró de que estaba embarazada. Además toda su familia vive muy lejos de Entebbe. Le ayudé en todo lo que pude para que no se sintiera desarropada. Cuando fui a verla al hospital, le pregunté:  “Auntie Joan, ¿cómo se va a llamar el bebé ?” Ella me contesto, “Jemima Elvi, porque tú la quisiste

Newsletter Diciembre 2016

5 diciembre, 2016
newsletter-diciembre-2016  

Ahora ya sé por qué tenía que ir

22 noviembre, 2016
Acabo de volver de allí y no sé bien cómo contarlo. Estoy acostumbrado a analizar situaciones más o menos complejas, dar forma a estrategias y hablar en público, pero hay experiencias para las que es difícil encontrar las palabras.  Estuvimos en la zona de Entebbe un grupo de maravillosos mzungus (que significa blancos en luganda, la lengua local) para conocer de primera mano los proyectos de Babies Uganda, llevar los casi 600 kilos de ayuda que mucha gente nos había hecho llegar y sobre todo para pasar tiempo con los niños de los orfanatos. Yo no sabía bien por qué, pero sabía que tenía que ir allí. Estoy bastante viajado y África ya me había “llamado” hace años pero cuando conocí este proyecto sentí que era muy especial porque las personas que lo hacen posible son muy (pero muy) especiales. Así que tenía que conocer lo que allí se estaba haciendo, fluir y descubrir cuál podía ser mi papel en todo aquello. Me uní al viaje y nos pusimos en marcha. Babies Uganda soporta en aquel país distintos proyectos relacionados con niños en situaciones de exclusión, fundamentalmente huérfanos. Proyectos liderados por gente local que a mí me parecieron unos fuera de serie. En un país muy pobre donde se sobrevive con salarios de menos de 1€ por día trabajado, con una esperanza de vida de 51 años y donde cada mujer tiene más de seis hijos de media, los niños son como siempre los más expuestos a la pobreza y los abusos. Muchos de ellos desgraciadamente pierden a uno o ambos padres y acaban en la calle. Sin apenas asistencia pública, las familias o vecinos se ocupan muchas veces de ellos pero otras sólo este tipo de orfanatos quedan para darles una nueva oportunidad… Y sin embargo lo que más llama la atención de las casas que visitamos fue la alegría que se respira. Allí los niños no sólo tienen un techo y comida (poco más, eso sí). Esos niños reciben cariño y educación, y eso se nota. Son niños que tienen una nueva familia y un nuevo futuro. Así que no pierden su irresistible sonrisa. Llegas a la casa y se te echan encima cinco enanos muertos de la risa por verte tan diferente y tan blanquito. Te  cogen de la mano, te llaman muzungu a gritos, te quitan las gafas, te tocan el pelo, te llevan a ver al perro, las gallinas, te enseñan su litera, las letrinas, a las señoras que les lavan la ropa, te piden que juegues con ellos al fútbol, te pegan sus mocos y te das cuenta de que estás perdido, de que todo lo que conocías antes es superficial y que unos pequeñajos que no tienen nada más que lo puesto te están dando una lección de vida que nunca vas a olvidar. Aunque es una realidad compleja, cuando pasas unos días allí compartiendo vivencias con la gente local se abren tus frentes de reflexión. Acabas emocionándote muchas veces y riendo muchas

Through the goggles

20 septiembre, 2016
Dicen, Kamamma, que las cosas en la vida pasan por algo, que todo lo que nos ocurre tiene una explicación que necesita ser descifrada. Y yo, después de este verano compartido contigo, creo que es verdad. He tenido que irme a 8.875 kilómetros de mi casa, durante un mes a África, y conocerte a ti para aprender a diferenciar qué es importante de verdad y qué es importante de mentira, para  darle la vuelta a mi vida. Y a mi cuarto, ya que estaba.   Te gustaban mis gafas, te gustaba mucho jugar con ellas. Auntie Ana, let me put your goggles, me decías. Me acuerdo de la primera vez que me cogiste las gafas. Pusiste tus manos cerca de mi cara, mirando la tuya reflejada en los cristales. Te pregunté: ¿Quién esta ahí?  (como si cupiera otra pregunta cuando nos encontramos con una persona importante) Y me dijiste a carcajadas: Kamamma! Pero de repente ensombreciste el gesto, frunciste el ceño, te pusiste seria, y te acercaste todavía más a mi, para ver que escondían esos cristales. Y ahí estaba yo, detrás, mirándote a los ojos.   Me gusta pensar que en las gafas viven todos los que algún día se miraron en ellas. Me gusta pensar que cuando me las pongo, tu estas ahí colgada, con la sonrisa de los niños felices.   Me gusta pensar que ahora cuando ves tu imagen en un espejo, si miras fijamente a tus ojitos, me verás en ellos a mi.   Qué importante es mirarnos de vez en cuando a los ojos. Cada vez estoy más convencida de que solo así nos reconocemos unos a otros de verdad. Estoy segura que si los representantes políticos mirasen a los ojos a los niños como tu encontrarían una solución diferente al problema de la desigualdad y de la injusticia en el mundo.   Eras inmensamente feliz con algo inmensamente pequeño. Y ahora aquí, en mi casa, en mi cuarto, rodeada de todas las cosas que he acumulado durante veintiún años, viendo todo lo que tengo, contando todo lo que creía importante, pienso que muchos aquí nos llenamos la vida, y el cuarto, de cosas innecesarias, treinta camisetas, cinco perfumes,  veinticinco pares de zapatos, y así, con todo. Nos pensamos que la vida trata de eso, de tener. Cuanto más tienes, más quieres, y cuanto más quieres, más necesitas. Y poco a poco nos vamos convenciendo de que eso le va dando sentido al día a día de cada uno.   Nos pensamos que cada una de esas cosas son importantes, que llenan el espacio que les es debido. Pero resulta que son solo reflejos de lo que creemos importante. Es una trampa, Kamamma, es solo una ilusión que nos hace sentir bien, pero solo durante un rato.   Así que después de volver a mi casa quiero seguir mirando la vida como me mirabas tu, más allá del reflejo de los cristales, curiosa por saber siempre que hay detrás, siendo capaz de reírme de estos reflejos